La reformulación positiva es un arte. Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, saber buscar lo positivo en lo negativo puede hacerse bastante difícil.

 

Una de estas situaciones difíciles es, como sabemos, estar en paro. De una vida activa en la que estamos en el mundo, pasamos, muchas veces de la noche a la mañana, a no tener muchas razones de peso para salir de casa. No obstante, esta también es una situación de la que se puede sacar mucho provecho, por difícil que parezca. ¿Qué se puede hacer mientras se está en paro o desempleado?

 

Lo más importante es tener claro que al estar en paro o en desempleo no es sinónimo de estar parado. A algunos les sorprende leer “en búsqueda activa de empleo”, esta es una expresión que tiene su razón de ser, pues buscar trabajo no solamente es estar dado de alta en portales de búsqueda de empleo sin más, sino que va mucho más allá: seguir empresas de tu sector o del sector en el que quieres introducirte, por ejemplo, y  estudiarlas, saber perfectamente a qué se dedican, informarse acerca de la trayectoria profesional de sus trabajadores, modificar cada currículum a cada oferta, etc.

Los períodos de desempleo son ocasiones muy buenas para estudiarse a uno mismo, para analizarse. Después de haber estado en activo varios años, o después de haber estado estudiando, a veces nos olvidamos de nosotros mismos. El paso del tiempo va siempre acompañado de cambios, no solo a nuestro alrededor sino en nosotros. Cambiamos, evolucionamos, nuestros intereses y gustos no siempre son los mismos. Quizás ahora es el momento de saber si queremos seguir por el mismo camino o si en realidad debemos de aprovechar la oportunidad para realizar un viraje en nuestra profesión.

Son muchas las formas de aprovechar el tiempo de desempleo, lo más importante es no desanimarse. Trata de marcarte una rutina diaria, tu rutina, cada uno tenemos la nuestra dependiendo de nuestra personalidad y de nuestras circunstancias. Nunca dejes de formarte, ya sea vía online - en la actualidad hay multitud de recursos gratuitos o a muy bajo precio que merecen mucho la pena – u offline. Acude a jornadas de orientación laboral, conoce gente nueva (o como me gusta decir, amplía tu cartera de amigos y conocidos), haz voluntariado, etc.

Haz una lista de todo lo que has querido hacer en la vida y no has podido y aprovecha para realizarlo.

Alimenta tu creatividad. No importa la edad que tengas, esta capacidad no es algo exclusivo de la infancia. ¿Cómo puedes incentivarla? Dibuja, colorea, rodéate de naturaleza, lee, aprende a meditar, escucha música que nunca habías escuchado, haz cosas nuevas…

En definitiva, no dejes que tu vida se pare. Recuerda, estás desempleado, pero no estás parado. 

 

Fuente: Paula Gómez Santos